viernes, 13 de mayo de 2011

Es que me intrigas

Necesito asumir que no entiendo 
Porque me gusta eso
que tu sabes 

que me gusta

Y que había negado (undostrespormi)

Y que no 
no, no 
no



No debería.

Realmente yo... no me siento

(obligada?) 

Podríamos decir que es un misterio

Y podríamos jurar que es casualidad

Y Listo
No hay culpas, ni fuerzas para soltarte

Owari

lunes, 9 de mayo de 2011

Se aprueba una pena y una verdadera veguenza

Se me cae el barro por los ojos, por el pelo, por la incertidumbre amargada en rabia

en no saber el cómo y el por qué se destruye, se apedrea, se aprueba el lapidario fin de lo que alguna vez amamos y protegimos.
De lo que alguna vez pintamos con crayones gastados y se los dimos a nuestros padres con sonrisas frenéticas y dulces.
¿Que estamos haciendo?
¿A quien le estamos firmando la fuga de nuestros valores, de nuestra tierra manchada en sangre y dinero enfermo?
¿A quién le estamos vendiendo el amor por lo que nos dio vida?
Hemos dejado que nos cieguen los ojos con comerciales enardecidos de domingos por la noche, que nos metan el cemento por las orejas, por el ombligo hasta en los parpados.
Confieso que no he vivido para decir que mi Chile es un pedazo de represa desechable, un cascaron que se vende al mejor postor.
Confieso que no quiero tener que hablarle a mis hijos de un Chile donde hubo un cielo azul, donde hubo arboles grandes, fragantes, silenciosos.
Donde la Patagonia tenía voto y amantes furiosos que lucharan por ella, que le dieran la oportunidad de dar voz y decir cuánto le valen 11 votos y uno en abstinencia.
Y Confieso que yo no escuché hablar a mis tierras, ni tampoco entrar por mis narices la resignación del más débil, del pobre aroma salvaje a hojas secas
Porque ahora voz sólo tiene el billete más grande.
Y se la estamos dando para que mate cada recuerdo intermitente de sueños que alguna vez contaremos… como si realmente no hubiesen existido.
Tal vez no he vivido en la ley de todos pero no me vengan a pedir que respete una institucionalidad que está matando de la forma más arcaica y poco razonable.
Y tal vez no he vivido en la buena ley, pero al ver levantarse a mil personas en contra del mounstro desdibujado se me caen setenta lágrimas de alegría y de esperanza vaga en que aún queda un poco de ese sueño que nos permite sostener los días feos, que nos permite mantener vivo lo que queremos que nuestros hijos vean y por lo que queremos que nos abracen con dulzura y nos den las gracias.
¿Acaso no queremos distinguirnos a nosotros y al regalo que dejamos en el mismo sitio sobre los días y los años de nuestra infancia?
Yo no quiero un país vendido, yo no quiero sentir vergüenza de lo que amo.
Yo solo quiero una Patagonia Chilena SIN REPRESAS







¿Acaso es mucho pedir?


miércoles, 4 de mayo de 2011

Algo asi como curioso

Se supone que ya pasados los días, debía encontrar una fuga que me sacara del recóndito espacio al borde de tu cama.
Pero no...
Aun se flagelan mis pensamientos, con tus palabras de un extraño acento que no me en-cantaba tanto antes que te re-conociera.
No estoy teniendo una idea ¿Lo notaste?
Y desde donde estoy me levanto, camino, dejo irse el sol y me abstengo de encontrar la aguda inmensidad al costado de la herida en mi pie izquierdo.
Y es que me encanta y me apena saber que sanará como se curan las palabras que usé intentando odiarte.
No era una respuesta.
¿Fingir?
Eso lo aprendí desde el primer momento
Pero a vos, a vos tendría que amarrarte y encerrarte en uno de esos futuros donde estas conmigo.

Owari.

sábado, 30 de abril de 2011


“...y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.”

Estoy devastada.
Un oscuro mes para la gran literatura.
Primero Rojas y después Sabato.   
Una mierda )=

martes, 26 de abril de 2011

Erase una vez


Estaba desnuda de congojas humanas
De recuerdos
de la luna tenue en tu cama.
Mi corazón se admiraba del compáz altivo
aún asi
parecía un tobogan de inertes estrellas resquebrajadas.

Te sentí abrazarme con extrema delicadeza,
como si trataras con alguna hoja seca de otoño
La estrella en tu almohada
mi cuerpo y el tuyo, parecían años...

!Mírame!

Te estabas llevando el encanto (sin irte, no, no)
y depositabas la angustia en mi pecho, en mi garganta, como anfetaminas dulces
Y no me dejabas amanecer (en tus labios)
mirarte (la inflexion de tu piel)
oirte (esas palabras tan tuyas)

El tiempo inutil
amenazaba a mi pecho con abrirse
y dejar salir un millon de imagenes borrosas.
Pastel, verde limon, alas y cometas.

Me mataba el murmullo de aquellas palabras
que ordenadas paradojicamente
entraban con ultraviolencia en mi mente

El amor caía como un cometa en la tierra
y el mundo se hacía invisible
inutil
trágico
corazón de poeta (que vive)

Infiltraste en mi (tú) noche
recuerdos e imagenes intoxicadas por tu rostro
tu voz, tu droga

Y sometí los susurros, las caricias, mi mundo
en todo un instante.
En que te perdoné
sin explicaciones, sin palpitares
sólo un par de canciones tristes
y un frágil cascarón de nuez
que de pronto hacía crack

Owari

lunes, 18 de abril de 2011

La paradoja infeliz

Hablo de ideas inmensas y a veces sueños de los cuales despertaré
Y eso es por que no quiero maltratar el amor, ni lo que venga despues del (que inspirarse es la parte dificil)
Pero yo juro por mi vida que has escondido algo
El universo, el mar, la yerba mate

Es obstinadamente clara, la falta de luz, la que uso para encontrar en que te reflejas
Imagino a veces el deseo de imaginarte en figuras
algunas clasificables por tacto y por memoria.
Y desnudo las palabras ciegas, impotentes que vacilan y carecen de belleza

En realidad es tonto y con fines erraticos
decir que oscuro es siempre malo
Por que yo se de ojos que han visto el sol
Y de sueños que se han quedado ciegos

Y por eso, cada vez que camino
y a lo lejos veo un resplandor, cierro los ojos
e invento tus insensatos recintos geograficos y tu escasa falta de tacto.

 Es una paradoja
esa  que no sabe ser feliz

Owari

sábado, 9 de abril de 2011

Es el mundo que torna, sigue y gira


Hasta el otro lado de la periferia universal
Conciente, inconciente...
Un concepto no trágico.


Owari