lunes, 13 de junio de 2011

Dreams

Estoy harta de soñar con tanta gente extraña y con tantos lugares que creí haber conocido
Recuerdo que todo comenzó conmigo en aquel sueño en donde aceptaba y parecía que había navegado un día de lluvia y me había mojado hasta el alma. (creo que era valparaiso)
Y luego de un rato despues apareciera sosteniendo la mano de alguien YA OLVIDADO que se había colado con delicadeza y había terminado aferrada a la mía
Luego aparecí de un momento a otro junto a mis amigas meciéndome en un columpio para luego entrar a una sala y encontrarme con mi curso vestido de polerones rojos
Después de eso me encontré con mis ex compañeras de básicas sosteniendo un cuaderno donde había guardado todos los recuerdos de esos tiempo (libro que vote un día, pero en el sueño parecía que eso no había sucedido).
Después apareci en los condominios rojos donde solía ir a jugar con prima, pero esta vez estaba celebrando con gente con la que estoy segura que nunca saldré a celebrar. Parecía año nuevo...
Y luego de la nada aparecí en la isla, caminando en un día nublado. Había mucha gente y rostros conocidos, iba camino a la casa de mi Tia Toya y en el camino me encontraba con un amigo y junto a el un perrito de color negro.


Nunca vi mis pies, probablemente no los tenia.


Eso es todo
(perdon por las incoherencias y la faltas de conectores. Es el sueño, eres tu) 

martes, 7 de junio de 2011

No te salves



No te salves Ahora ni nunca 
No te quedes sin labios, No te duermas sin sueño 
Pero si te salvas
entonces
No te quedes conmigo


Owari.

domingo, 5 de junio de 2011

Ver pasar los inviernos



A ella le gustaba deslizar sus dedos causando en la fina piel ajena esas cosquillas, a su acompañante en cambio le gustaba que sus manos se perdieran en aquellos cabellos lacios que se enredaban en su cuello cuando los labios de ella decidían hacer travesuras.
Ella siempre le preguntaba a su acompañante si se hacia una idea de lo que estaban haciendo, del error que cometían cada noche al acercarse, tocarse y mirarse con el simple reflejo de la luna y del intachable blanco de las sabanas
Pero su acompañante contestaba con voz bajita y su mirada se volvía de pronto fría.
Jugaban entre las sabanas, enredaban sus pies y se mordían con la intención de crear fotogramas imborrables, se abrazaban, se arrojaban al suelo y giraban con la risa aturdiendo sus sentidos. 
Se besaban despacio, se tocaban con movimientos acordes al tiempo, a la lluvia, a el viento y a los tic tac del reloj.
A veces su acompañante la insultaba dejando caer gotas de sus ojos, y ella besaba cada una de sus lagrimas
A veces su acompañante encendía un cigarro, mientras ella le hablaba de los dias en los que  no estaba.
Y a veces después del calor entregado y los besos depositados su acompañante se vestía con rapidez y hablaba con seguridad.


-Voy a dejarte, y esto no volverá a ocurrir.


Ella miraba aquel rostro comprensiva y apoyaba su cuerpo semi-desnudo en la cama


-Esta bien...


Su acompañante, entonces detenía la labor y se sentaba en la cama nuevamente.


-Llevo casi 10 años diciéndote lo mismo y tu siempre contestas con un "esta bien" 


Entonces ella levantaba su cuerpo delgado y con sus manos de uñas largas apoyaba su cabeza en las piernas ajenas.


-Yo llevo 10 años intentando entender por que cada vez que te apareces. Todo lo demás deja de importarme. 


Su acompañante, guiándose por esos ojos volvió a hablar


-Y sabes que es lo que mas me duele?- cuestiono sosteniendo con delicadeza el rostro de ella - que a pesar de que llevamos 10 años con "esto" tu no eres mía


Ella sonrió nuevamente 


-Y tu tampoco eres mía... - incluyo besando los labios de aquella persona.


Con rapidez, con un sudor impregnado en sus sienes y un dolor llenando sus almas, por que sabían que a penas el sol saliera, ambas debían vestirse y volver a sus vidas normales, volver a sus hogares, a donde el hombre que habían elegido las esperaba, a donde la vida que habían elegido las esperaba para seguir con ellas.


Y la inexplorable sensación de vacío se quedaba, hasta que nuevamente la locura del desenfreno las convocara en aquel hermoso punto incoherente junto al ruido del silencio expectante.






Esto es culpa de love of lesbian


Owari.

miércoles, 1 de junio de 2011

Huellas


Creo que a ti y a mi nos ocurre que a veces profanamos nuestros recuerdos. 
Pero todo eso depende del humor, los días, las hojas de cuaderno, las horas y la angustia de lo que pueda ocurrir si empezamos a mirarnos a los ojos.
Despacio, al azar de un dialogo infinitamente silencioso, empezamos a acordarnos.
Dos mundos distantes, paralelos, casi infranqueables entran en nuestras palabras, en nuestros versos de media tarde, en nuestros sueños que aceptamos con cierto ademan burlesco e insostenible, algo negable de todos modos.
Y como de común acuerdo (como si realmente hubiésemos firmado algo a muerte) nace el silencio
Suelo empezar yo ( y quizás es mas ridículo que querer darme importancia) con mi antiguo culto a las palabras, a la necesidad de darle significado verbal a todo lo acontecido, a las lealtades mal entendidas y peor pagadas.
Entonces me río de una necesidad sospechosa que muchas veces me sirvió para la desgracia propia, talismán tan grande inspiración.
 Basándome en una serie de notas sueltas, muchas veces contradictorias. Proyecto uno de los muchos finales donde tu y yo (Y notese que el ultimo termino me deja en una utópica cercanía tuya) repetimos una obsesiva espiral de proyecciones en que no existen ni puntos, ni comas, ni margenes, nada capaz de apartarnos ni volvernos menos incomprensibles.
Nada capaz de obligarnos a tolerar que el sol salga todos los días, sin la certidumbre de saber que llegada la noche, antes de volvernos a dormir imaginaremos un universo plástico, cambiante, lleno de hermoso azar, habitaciones con tuyyo, cielos elásticos donde el sol de pronto falta ( y eso hace bien) o se queda fijo o simplemente cambia de forma.
Y se vuelve a nuestra imagen y semejanza.


( hesto hes culpa y halgo del henorme río de palabras con sabor ha Cortazar)

Confín Delfín

Me levanto... y analizo la nostalgia, me resbalo pero no lo suficiente para dejarme caer.
En mis horas de lecturas, que se resumen en distintos tonos de cielo, he llegado a la desconcertante conclusión de que me es imposible sostener el aire con las manos.
Camino, remplazando cada cigarro por un buen tono de las canciones que me hacen pensar.
Y es que creo que cuando escucho música, hace clic ese espacio cerebral donde nadie esta consciente que una de sus neuronas (probablemente la menos inteligente) tiene un castillo color otoño.
Y mi vida inicia con una convicción individual tan potente que me es imposible escuchar nada que no este en mis pensamientos, o nada que esa neurona con su castillo color otoño quiera decirme.
Curioso que de golpe una frase brote así y no tenga sentido.
Pero me conformo, ahora que es invierno me es menos penoso ceder a la melancolía.
ceder a ti
Y recordar (te)

Nada mas
Owari