Te amaré aunque nos encontremos cada vez más lejos el uno del otro, Te amaré como antes cuando estábamos tan cerca que podría caer la delgada hoja de una rama, y no pasar entre nuestros dedos. Te amaré hasta que las posibilidades de nosotros corriendo uno junto al otro se deslizen como leche descremada y terminen en nada, Y te amaré hasta que tu cara esté empañada por el recuerdo lejano, y tu memoria se enfrente a la niebla, y solo puedas ver lejos el recuerdo memorizado de mi rostro en la bruma.
Sin querer pactamos el dolor Y si voy a morir que sea con mis ojeras de lunes por la mañana con mi pelo despeinado y mis uñas mordisqueadas con mi voz de alguien grande y mi orgullo de cristal Yo no sé si un angel querra llevarme mañana o nunca Yo no se si le he dicho a todos cuanto amo saber que existen Acordemonos que llegara un dia en que no habran abrazos, ni disculpas, ni miradas de arrepentimiento. Recordemos que el tiempo es travieso y que sostener con los brazos el delirio es un buen trabajo. Nos iremos sin nada más que nuestras vivencias Nos iremos y nada más que polvo quedará en nuestro tacto. Nos iremos sabiendo que tuvimos pena, que pasamos frio, que no nos escucharon Y sabremos que vivimos y que volveriamos a hacer todo de la misma forma, solo para ver un rato más los colores de una mejilla, el brillo de unos ojos y el blanco tacto de una despedida Que no nos maten, pero que tampoco nos dejen vivir sin tener asuntos, canciones, poetas, sonrisas, nostalgias y millones de sinonimos para vida. Y acordemonos que hoy estamos, que hoy existimos y que hoy es cuando tenemos que hacer algo por que mañana... mañana no existe Y No hay más paraisos, que los que contruimos con nuestras propias manos.
lunes, 29 de agosto de 2011
¿Alguna vez te han comido el corazón a mordiscos?
sábado, 27 de agosto de 2011
─ ¿Sigues en las alturas?
─ Ésa es una estupenda descripción